2–3 minutos

Colón goleó 3-0 a Defensores de Belgrano en el Juan Pasquale, se metió nuevamente en la pelea por la cima y le dio oxígeno a Ezequiel Medrán en el momento más delicado de su ciclo

Colón sabía que llegaba a una parada límite. No solamente por la tabla, sino también por el contexto que rodeaba al equipo y a su entrenador. Por eso, encontrar rápidamente la ventaja fue un alivio enorme.

A los nueve minutos, Federico Rasmussen aprovechó una pelota que quedó viva dentro del área para abrir el marcador y darle tranquilidad a un equipo que necesitaba comenzar a jugar con la ventaja a favor.

Sin embargo, el gol no modificó el trámite de inmediato. Defensores de Belgrano reaccionó, tomó el control de la pelota y obligó a Matías Budiño a intervenir en varias ocasiones para sostener la diferencia.

Durante varios pasajes del primer tiempo el Dragón fue superior. Atacó por las bandas, encontró espacios y puso en aprietos a una defensa sabalera que no terminaba de acomodarse.

Pero Colón encontró algo que le había faltado en muchos partidos de la temporada: eficacia.

A los 21 minutos, una pelota parada ejecutada por Darío Sarmiento terminó en el segundo gol. Federico Lértora ganó arriba y Pier Barrios apareció para empujarla y ampliar una diferencia que parecía exagerada por lo que se veía en el campo, pero que reflejaba la contundencia del conjunto rojinegro.

Si hubo un jugador que marcó diferencias fue Ignacio Lago. Cada vez que tuvo espacios, el delantero complicó a la defensa local. Participó de las mejores acciones ofensivas y fue determinante en la jugada que terminó de liquidar el encuentro.

Apenas comenzado el segundo tiempo, se sacó de encima a su marcador con enorme categoría y metió un centro perfecto para que Julián Marcioni, de cabeza, estableciera el 3-0 definitivo.

Con el partido resuelto, Colón manejó los tiempos, encontró espacios para contragolpear y estuvo incluso más cerca del cuarto que de sufrir algún descuento.

Una goleada que cambia el escenario en Colón

Colón no resolvió todos sus problemas en una tarde. Tampoco se convirtió automáticamente en candidato por un solo resultado. Pero sí logró algo fundamental: volver a ilusionarse.

La tabla lo encuentra nuevamente cerca de los puestos de arriba, el plantel recuperó confianza y el clima alrededor del equipo cambió radicalmente. Después de varias semanas de dudas, el Sabalero encontró una actuación convincente, contundente y oportuna.

Y en una categoría tan pareja como la Primera Nacional, muchas veces los campeonatos empiezan a construirse en partidos como este. Donde la obligación aprieta, la presión crece y solo los equipos con personalidad encuentran respuestas. Colón, esta vez, las encontró todas.

Uno

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