La Major League Soccer apuesta por volver a sus inicios y propone un cambio a nivel mundial que podría combatir directamente la pérdida deliberada de tiempo
Mientras el Mundial 2026 inaugura nuevas reglas, la IFAB estudiaría una propuesta revolucionaria por parte de la MLS. La liga norteamericana impulsa una medida que podría ser probada a la brevedad: detener el reloj ante cada interrupción de juego.
Al igual que el básquet, la NFL y el hockey, también como en sus inicios, la Major League Soccer mantiene contactos permanentes con la International Football Association Board para que evalúe la medida que apunta a combatir, directamente, las pérdidas de tiempo en los encuentros.
Paul Grafer, vicepresidente de la MLS, explicó el trasfondo de la propuesta: “¿Cuándo vamos a dejar de lado todas estas medidas provisionales y ver si podemos abordar las artimañas y la manipulación de los partidos haciendo que el árbitro detenga el reloj?”.
Por su parte, Ali Curtis, vicepresidente ejecutivo de desarrollo deportivo de la MLS, confirmó que las charlas existen y que van más allá únicamente del reloj detenido: “Conversaciones preliminares con la IFAB sobre futuras áreas de innovación, incluyendo conceptos como un reloj detenido, mayor transparencia en torno al cronometraje y otras medidas diseñadas para mejorar la coherencia y la comprensión de los aficionados”, explicó.
La propuesta nace en medio de un creciente debate por los minutos “muertos” que suelen consumir partidos enteros, especialmente en cierres ajustados. La MLS considera que el espectáculo pierde ritmo cuando las interrupciones se convierten en estrategia y entiende que un cronómetro detenido permitiría partidos más dinámicos, transparentes y atractivos.
Vale recordar que la IFAB ya discutió este asunto en 2017 y prefirió optar por una solución menos radical: aumentar los minutos añadidos, algo que explotó especialmente durante el Mundial de Qatar 2022.
Estas son las nuevas reglas que debutarán en el Mundial 2026
Una de las incorporaciones más visibles será la oficialización de las pausas por rehidratación, que se realizarán de manera obligatoria después de los 22 minutos de cada tiempo, sin importar las condiciones climáticas.
Asimismo, se implementará un control estricto sobre las sustituciones: los futbolistas tendrán un máximo de 10 segundos para abandonar el campo; si exceden ese plazo, su equipo deberá jugar con uno menos durante un minuto antes de que ingrese el relevo.
En la búsqueda de mayor dinamismo, se han fijado límites estrictos para las reanudaciones: los saques de banda y de meta deberán ejecutarse en menos de 5 segundos, bajo pena de ceder la posesión al equipo rival.
En cuanto a la asistencia médica, cualquier jugador atendido dentro del terreno deberá retirarse y esperar un minuto afuera para reingresar, salvo que su dolencia haya sido producto de una falta sancionada con tarjeta. Además, el VAR ampliará sus facultades, permitiendo ahora la revisión de segundas amonestaciones y la corrección de fallos en tiros de esquina, buscando reducir errores críticos en jugadas de pelota parada.
Finalmente, la FIFA ha introducido dos normas disciplinarias de alto impacto: la “Ley Vinicius” y la sanción por abandono. La primera establece la expulsión directa para aquellos jugadores que se tapen la boca durante discusiones con rivales, una medida drástica para combatir el racismo tras incidentes recientes en Europa.
Por otro lado, se castigará con tarjeta roja a cualquier futbolista que abandone el campo como protesta ante un fallo arbitral, una respuesta directa a situaciones de indisciplina colectiva vistas en torneos continentales. Estas reglas buscan garantizar que el Mundial 2026 sea un ejemplo de fluidez y respeto deportivo.
Doble Amarilla



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