2–3 minutos

El ex árbitro reavivó la polémica final del Mundial de Italia 1990 que Alemania le ganó a Argentina

PASARON 35 AÑOS, pero la herida sigue sin cerrar. No sólo no puede sanar por sí sola, sino que también, con el tiempo, reaparecen protagonistas para reavivar el dolor.

Esta vez fue nada menos que Edgardo Codesal, el polémico árbitro que dirigió aquella final del Mundial de Italia 1990 en el estadio Olímpico de Roma, un partido que quedó en manos de Alemania tras imponerse 1-0 ante la Selección Argentina de Carlos Bilardo.

La discutible actuación del juez uruguayo nacionalizado mexicano incluyó todo tipo de controversias: el dudoso penal cobrado tras la infracción de Roberto Sensini sobre Rudi Völler, convertido por Andreas Brehme a pocos minutos del final; el otro penal no convalidado que le cometió Lothar Matthäus a Gabriel Calderón; y la expulsión perdonada a Guido Buchwald por un codazo a Diego Armando Maradona.

Ahora, 35 años después de aquel recordado día, el ex árbitro no sólo no admitió aquellos errores sino que fue más allá: manifestó que la infracción de Sensini fue bien cobrada y, sobre todo, que le perdonó la vida a Maradona en los himnos, el momento en el que considera que debió haberlo expulsado.

”Yo a Diego tuve la posibilidad de expulsarlo en los himnos. Hubiera sido histórico, eh. Imaginate, antes de empezar una final del mundo, decirle a la estrella máxima del mundo de ese momento: ‘Señor, usted no puede jugar’. Maradona insultó a todo el estadio y eso está prohibido por la ley”, dijo Codesal, en diálogo con Tenfield.

Además profundizó: «Como árbitro te das cuenta… Copa del Mundo, final, la figura máxima del Mundial. Como árbitro la ley te da un poder discrecional para tomas decisiones como esa».

Después, en torno al episodio de Sensini y Völler, expresó: ”Yo veo penal porque Sensini no llega a la pelota, viene filtrada. Si toca la pelota le cambia la dirección, pero la pelota siguió. Y lo toca (a Völler) con el muslo, pero (Völler) no cae por el contacto con el muslo, sino por algo que nadie ha querido aceptar: es con el antebrazo, como Sensini se va cayendo, a la altura de la cintura. Es la falta. Lo desplaza totalmente».

Brehme ejecutó aquel penal cuando habían transcurrido 85 minutos de la definición en la capital de Italia, luego de aquella dudosa infracción marcada por Codesal.

«En la Argentina deberían estar contentos de haber llegado a la final. Argentina no tuvo oportunidad de anotar ni en un córner, ni en nada. Ni siquiera querían jugar, fue la final más unilateral en la historia de la Copa del Mundo», dijo alguna vez Brehme.

Aquel penal ante Argentina lo tendría que haber pateado Lothar Matthäus, pero el número 10 se lo cedió a Brehme, quien dio detalles sobre esa situación que le valió criticas al capitán, acusado de falta de entereza para ejecutarlo.

«Lothar no se sentía seguro porque había cambiado sus botines en el entretiempo y eramos tres o cuatros los designados. Tuvo la grandeza de dejármelo. Es injusto lo que dicen, pensó en el equipo y si lo erraba nos perjudicaba a todos», reconoció Brehme, décadas más tarde.

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