El capitán de Inter Miami convirtió un doblete en el clásico contra Orlando City y el domingo buscará la Leagues Cup por segunda vez
Lionel Messi volvió a ser, por enésima vez, el superhéroe de la película: no necesitó una capa sino llevar la 10 color rosa y hacer magia con la zurda para ser el único fantástico y darle la victoria a Inter Miami en el clásico contra Orlando City y poner a las Garzas en una nueva final de la Leagues Cup.
Primero de penal y luego con una acción de Play Station y sobre la hora, la Pulga fue fundamental para establecer el 2-1 que luego se convirtió en 3-1 por el tanto de Telasco Segovia.
Si bien se dudó de su presencia por las molestias musculares que vienen azotándolo y que no se entrenó con normalidad, Messi no se lo podía perder. “Quería estar. Desde que volví con Los Angeles Galaxy sentí una molestia y no me sentía cómodo. Me preparé para estar por lo importante que era, con un rival complicado, nos había ganado los dos partidos. En el primer tiempo me sentía con miedo, pero en el segundo tiempo me solté un poco más», manifestó.
Es que Orlando se había impuesto con claridad en los dos anteriores clásicos (3-0 y 4-1) y el rosarino estaba con la sangre del ojo. Por eso valoró tanto el poder poner a su equipo en una nueva definición, que será el próximo domingo ante Seattle Sounders, para ir en la búsqueda de la misma estrella que ya obtuvo en 2023.
La felicidad de Leo era notoria: su sonrisa enorme, los brazos al cielo y la sensación de desahogo pudieron verse con claridad en la celebración cuando el partido llegó a su fin. Además había arengado al público una vez que metió el golazo del 2-1. La frutilla del postre fue el conmovedor abrazo con sus hijos Thiago, Mateo y Ciro: la alegría también se compartió en familia.
El Gráfico



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